La involución de Hilario Navarro

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Hilario Navarro ya no es el mismo de 2010, ese arquero que se destacó en la Copa Sudamericana con brillantes intervenciones y que fue figura en la última consagración de Independiente. El rendimiento del correntino va de mal en peor, a tal punto de que fue uno de los máximos responsables de que el Inter se quede con el triunfo en la Recopa. ¿Por qué decayó tanto su nivel?. ¿Él mismo tiene la culpa absoluta de su presente?. Repasemos…

Luego de salir campeón en diciembre del año pasado, Hilario arrancó con un buen nivel el 2011 en medio de una pretemporada improvisada en lo físico y en lo futbolístico. Los nuevos compromisos que debía afrontar Independiente exigían una preparación más exigente, la cual no pudo cumplirse del todo. Así, el correntino dejó de tener ese plus que lo hacía sobresalir entre los demás arqueros del plantel y poco a poco comenzó a bajar su nivel en el torneo Clausura.

La parte física comenzó a jugarle una mala pasada, que luego devino en lesiones que le impidieron estar en el arco de Independiente en varias oportunidades. Posteriormente, su falta de ritmo puso en duda su supremacía sobre Adrián Gabbarini y Fabián Assmann, algo que evidentemente repercutió en la mentalidad del arquero al ser cuestionado por los hinchas y el periodismo. Pero, sin dudas, el momento clave de este cambio tan rotundo en el ex Racing se registró en el último receso de invierno…

Hilario estuvo a punto de incorporarse a Boca, pero no pasó la revisión médica y no fue pudo ser transferido, ya que los dirigentes del Xeneize no aprobaron su llegada. Como si esto fuese poco, el correntino debió soportar que sus problemas físicos fuesen revelados públicamente, lo que devino en un desprestigio moral con un obvio bajón anímico que él mismo reconoció. Las trabas ya no eran físicas, sino también psicológicas, y Navarro pasó de ser un arquero de primer nivel a estar constantemente en el ojo de la tormenta.

Su inseguridad aumentó cada vez más, mientras que las lesiones lo siguieron acosando. De hecho, ante el Inter, Hilario no estuvo al 100% físicamente, aunque el entrenador lo mantuvo igualmente como titular… y lo pagó caro. El “1” sintió obvias molestias en todo el partido, estuvo muy desconcentrado y cometió errores infantiles que ayudaron mucho a que el equipo brasileño sea el ganador del encuentro. Ese fue el último capítulo del retroceso del arquero correntino, y en este contexto, queda por evaluar quién tuvo más responsabilidad en todo el descenso de su rendimiento: el propio Navarro, su preparación física, las decisiones del director técnico, las críticas hacia el jugador o todo junto.