Papelón en el debut

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Independiente pasó vergüenza en el debut oficial de Gabriel Milito como entrenador. En el estadio de Lanús, el Rojo perdió 1-0 ante Defensa y Justicia y quedó eliminado de la Copa Argentina en 16avos de final. Otra competencia desperdiciada y una puerta menos a la Libertadores…

La idea que pregonaba el Mariscal era clara: tenencia de pelota, presión alta, ataque con mucha gente y recuperación rápida. Sin embargo, el equipo fue de mayor a menor y dejó una imagen bastante desprolija, que no hizo notar los casi 60 días de trabajo en la pretemporada. El Halcón, más cauto, aprovechó las falencias defensivas de Independiente para ponerse en ventaja y luego supo jugar con su desesperación.

Lo mejor del Rojo estuvo en la primera parte, donde tuvo mucha posesión e hizo correr al rival detrás de la pelota la mayor parte del tiempo. Tuvo una chance clara en los pies de Emiliano Rigoni, pero el cordobés falló en el mano a mano y la mandó a la tribuna. Germán Denis convirtió la única que tuvo tras una excelente combinación en ataque, pero estaba en offisde. Pese a esto, el arquero que más trabajo tuvo fue Martín Campaña, quien se lució varias veces detrás de una defensa que nunca dio seguridad.

El complemento arrancó de la peor manera. Apenas 10 minutos habían pasado cuando Fabián Bordagaray habilitó a Andrés Ríos, quien fusiló al “1” del Rojo para estampar el 1-0. Desde ese entonces, Independiente fue un manojo de nervios, incluso con el jugador de más que tuvo desde los 25′ tras la expulsión del autor del gol. El ingreso de Ezequiel Barco aportó la dinámica y la rebeldía que se pedía a gritos, pero no alcanzó.

Muchos centros, abuso del pelotazo, imprecisiones y poca profundidad fueron las principales postales del equipo de Milito en el último cuarto de hora. Acorraló al rival con más voluntad que ideas y se quedó con las manos vacías. Un golpe durísimo para el Mariscal y un cachetazo a la ilusión de los hinchas que coparon Lanús.