Un festejo clásico

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Independiente superó por 2 a 0 a Racing con dos golazos de Emiliano Rigoni y Maximiliano Meza y se quedó con una nueva edición del Clásico de Avellaneda. Si bien el encuentro fue muy parejo en la primera etapa, el equipo de Ariel Holan se impuso en el complemento con autoridad y extendió el historial a 23 partidos a favor del Rojo. El Libertadores de América fue una verdadera fiesta y la gente se fue feliz.

El partido arrancó con dos posturas bien opuestas. Por un lado, el Rojo buscó aprovechar la posesión del balón y por otra parte, se vio un Racing que salió a presionar muy arriba y que complicó a los mediocampistas de Independiente. Se lucho más de lo que se jugó, y el equipo de Cocca se mostró más cómodo con un Gustavo Bou que luchó en soledad con los defensores locales.

A lo largo de la primera etapa sólo hubo algunos intentos aislados de ambos equipos, pero ninguno llegó a dominar las acciones del partido. Martín Campaña tuvo una salvada ante Bou y en el otro arco Gigliotti inquietó a los defensores de la Academia, pero no pasó más que eso.

Ya en el complemento, el conjunto de Holan salió más decidido y se notó desde el arranque. A los 8′, llegó la primer polémica de la noche: Ezequiel Barco encaró y Gastón Díaz lo bajó adentro del área. Era penal, pero Abal entendió que no hubo contacto y cobró corner para el Rojo.

Sin embargo, a los pocos minutos Independiente pudo abrir el marcador. Luego de una falta al borde del área, Emiliano Rigoni ejecutó un tiro libre de manera espectacular y la clavó al lado del segundo palo ante la atenta mirada de Agustín Orión que no tuvo reacción para contener el remate del cordobés. Con el 1 a 0 arriba, el equipo se tranquilizó y comenzó a buscar cerrar el partido.

Aunque le costó muchísimo aprovechar los espacios que dejó la defensa de Racing. Poco a poco los de Cocca comenzaron a acercarse al arco de Campaña y los nervios del público se empezaron a sentir. Pero en tiempo de descuento, Maximiliano Meza hizo una jugada espectacular -con caño incluído- para definir el partido con otro golazo y decretar el 2 a 0 definitivo.

Una vez más, la historia volvió a ser la misma. Independiente ganó con autoridad y pudo festejar ante su eterno rival. El clásico se quedó en casa y se cortó la racha sin ganar con Holan como DT. Además, se estiró la ventaja en el clásico a 23 partidos y se vivió una verdadera fiesta en el Libertadores de América. La gente necesitaba desahogarse y disfrutar de una victoria así. Ahora, el objetivo es clasificar a la Copa Libertadores aunque el Rojo quedó a ocho puntos de Boca, el puntero y todavía debe jugar ante Defensa y Justicia. ¿Se puede ilusionar el hincha?

 

 

 

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