Independiente volvió a dar lástima en el Monumental y fue goleado 3-0 ante un River que le pasó factura ante cada error cometido. Julián Álvarez, Ignacio Scocco y Lucas Pratto hicieron los goles para el local, mientras que Nicolás Figal se hizo expulsar sobre el final del encuentro.
Una victoria en Núñez en los últimos 22 años. Tan chocante es la estadística como ver la actitud, el compromiso y la intensidad que mostraron casi todos los jugadores esta tarde. River empezó mejor e hizo lucir a Martín Campaña tras un cabezazo de Scocco, es cierto. Pero el Rojo emparejó el trámite gracias a la rebeldía de Cecilio Domínguez.
Fue un primer tiempo donde se repartieron posesión y llegadas pero se notó muchísimo la falta de injerencia de jugadores como Hernández, Gaibor, Pérez y Romero. Brillaron por su ausencia y el Rojo lo sintió. Por eso el ataque del Rojo se redujo a los destellos del guaraní y alguna subida de los laterales: Sánchez Miño y Bustos, quien debió reemplazar a Burdisso a los 15′ por una lesión.
En el complemento, con el ingreso de Benítez, Independiente contó con las mejores chances durante el primer cuarto de hora. Después llegó el 1-0 tras una mal cierre de Bustos y Domingo y a partir de allí fue un sinfín de desaciertos. Campaña se equivocó en una salida y le cometió a Suárez un penal insólito. Scocco puso el 2-0. Y ante un pésimo retroceso y un rebote del arquero uruguayo, Pratto marcó el 3-0.
El equipo de Holan estuvo en partido durante 60 minutos y después los errores propios, la jerarquía del rival y la historia acomodaron el resultado.
Comienza a cerrarse un torneo para el olvido. No ganó un solo clásico, está a 23 puntos del líder, quedó afuera de la Libertadores y para entrar a la Sudamericana no depende de sí mismo. Una campaña que expone, partido a partido, las desacertadas elecciones que tomó el entrenador en el armado del equipo. Falló en casi todo.


