Independiente se repuso en Tucumán y, con lo justo, venció 1-0 a Atlético en un escenario donde hacía una década que no ganaba. La jugada del gol fue toda de Nicolás Figal pero quien la empujó fue Sebastián Palacios.
Luego de una semana convulsionada y bajas producciones futbolísticas, a Sebastián Beccacece no le quedaba otra que ganar. Para eso metió mano en el equipo, cambió el esquema y en lugar de Pablo Pérez -desafectado por una acto de indisciplina- puso a Carlos Benavídez, quien volvió a jugar después de casi un año, aguantó los 90 minutos y lo hizo muy bien pese a estar condicionado por una temprana amonestación.
Pero la victoria de esta noche se explica, básicamente, en dos jugadores: Martín Campaña y Figal. El primero fue determinante para mantener el arco en cero en varias ocasiones y salvar a sus compañeros de errores defensivos. El segundo, en tanto, fue quien arrancó con la jugada del único gol del encuentro: corrió más de 60 metros, hizo una pared con Silvio Romero en la puerta del área y cuando le salió el arquero, habilitó al Tucu, quien empujó la pelota al fondo de la red. 1-0 a los 16′ del complemento.
El resto fue más de lo mismo. Generó muy pocas chances de gol, abusó del pelotazo y el sello Beccacece todavía no está impreso en este Independiente. Para colmo, el técnico mandó a la cancha a Alexander Barboza y sacó al Chino Romero. El Rojo se metió innecesariamente atrás y sufrió más de la cuenta. ¿Pudo haberlo liquidado? Sí, pero Néstor Pitana obvió un penalazo sobre Domingo Blanco en el final.
Lo cierto es que Independiente sumó tres puntos y se reposiciona en la Superliga. Ganó, que era lo importante. Tendrá unos días para construir en base al envión ganador y así afrontar el duelo por Copa Argentina del próximo jueves frente a Defensa y Justicia. Pero para aspirar a grandes cosas deberá mejorar. Y mucho.


