Bajo un diluvio Independiente y Arsenal igualaron 1-1 por la fecha 20 de la Superliga. El Rojo volvió a jugar mal, la noche se puso caliente con insultos y Leandro Fernández apaciguó el incendio con el empate sobre la hora.
En la previa no era un rival fácil por su buen presente en la Superliga, todo lo contrario a Independiente. Lucas Pusineri paró un mix con algunos titulares, un par de suplentes y un banco plagado de pibes. Es lo que hay, y por lo visto, no es mucho. Rápido y con una jugada preparada, Arsenal se puso en ventaja con el tanto de Gastón Álvarez Suárez. Con el 1-0 a su favor, Arsenal se adueñó del partido.
Entremedio de murmullos y silbidos Independiente se fue al vestuario. La segunda parte también fue un monólogo de los del Viaducto, con un Nicolás Giménez como abanderado y protagonista de todos los ataques de la visita. Pusineri movió el banco, para ver si le daba resultados, mandó a la cancha a Fernández, a Brian Martínez y más tarde a Alan Velasco, pero la cosa no cambiaba.
Sin embargo, cuando la derrota ya estaba plasmada y los hinchas ya habían explotado contra los jugadores, Hugo Moyano y toda la Comisión Directiva, el árbitro Nazareno Araza cobró una falta inexistente sobre Alexander Barboza, que Fernández cambio por gol para poner las cosas 1-1. En el festejo el delantero se sacó la camiseta y, como ya estaba amonestado, vio tontamente la roja.
Independiente rescató un punto casi de milagro, el técnico hace malabares para armar un equipo y en casi todos los partidos hay jugadores expulsados. El futuro asoma tormentoso. El próximo partido también será de local, este sábado con el Gimnasia de Diego Maradona.


