¿Qué es de la vida de Pablo Cuba?

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Turno para otro que integró un plantel campeón, pero no jugó un solo minuto. Es Pablo Cuba, uno de los tantos delanteros que llegó a Independiente a principios de la década del 2000 y pasaron sin pena ni gloria. Y como bonus-track, nos regala el final más bizarro que ha visto esta sección. El delantero vende sandwiches de miga con su camioneta en Carlos Paz.

Pablo Cuba debutó en Talleres de Córdoba en 1998, pero debido al poco rodaje para la siguiente temporada pasó a Tigre (1999/2000). Luego regresó al conjunto cordobés para jugar dos años más.

Al “Rojo” llegó en el 2002, integró el equipo que salió último en el Clausura y también el que salió campeón en el Apertura, aunque en este torneo no vería actividad. Su debut fue en la segunda fecha contra Racing el 17 de febrero, en el partido que Independiente ganó 2 a 1 con goles de Vuoso y Forlán. Y su único gol oficial fue en la siguiente jornada ante Newell’s, encuentro que la “Lepra” ganó 3 a 2.

Como hecho curioso, lo que más se recuerda de Cuba en Independiente es un gol a Racing en el Torneo de Verano 2003. Pero en realidad, lo bizarro de su carrera es que se lo recuerda por un capítulo de Los Simuladores, en el que sale en una tapa de un diario festejando ese gol.

Luego de su paso por el “Rojo”, volvió una vez más a Talleres (2003/2004), donde formó parte de una de las grandes injusticias que a veces tiene el fútbol. La “T” terminó tercero en el Clausura 2004, pero igualmente descendió a la B Nacional tras perder la promoción ante Argentinos Juniors.

A partir de ahí, alternó su carrera jugando para equipos de la segunda categoría de fútbol argentino, con excepción de un breve paso en The Strongest de Bolvia (2005). Jugó en: Unión de Santa Fe (2004), nuevamente en Talleres (2005), Ben Hur (2006) y finalmente en San Martín de San Juan (2006/2007). En el equipo cordobés logró jugar 58 partidos y marcó 13 goles, en el resto de los equipos no pudo nunca alcanzar siquiera la cifra de 15 partidos jugados, salvo en Independiente, que disputó 17.

En la actualidad, Cuba, feliz por haber dejado el fútbol, vende sandwiches de miga por toda la ciudad de Carlos Paz y las reparte con su camioneta en más de 65 kioskos. Una historia excéntrica de un futbolista que terminó como comerciante porque jamás supo si le pagarían todo lo que le deben. Pocos hinchas del “Rojo” van a extrañar al “sandwichero goleador”.