Con la victoria 2-0 sobre Central Córdoba, quedó evidenciada la diferencia del rendimiento de Independiente en este Torneo Apertura de local y visitante.
Un equipo, dos caras. Así puede describirse este Rojo de Gustavo Quinteros. Y con cada partido de local, y por lo tanto de visitante, queda reflejado. Sin embargo, este síntoma data de tiempo atrás. Ya con Julio Vaccari como entrenador, los números eran muy buenos en casa y normales -casi regulares- fuera de ella. De hecho, de los 16 partidos que perdió, 12 fueron de visitante.
Con Quinteros está pasando un caso similar. Lleva 16 encuentros al mando y sólo consiguió traerse a Avellaneda los 3 puntos en 1 ocasión. La misma fue ante Platense en la fecha 4 de este Torneo Apertura. Pero independientemente de los números, que afirman la teoría, en la cancha se ven dos versiones del equipo.
Por un lado, de local logra asociarse mucho más y muestra un juego más fluido, sin ser una maravilla. Cuando va de visita, todo se le hace cuesta arriba y no muestra garantías de ser competitivo en todas las canchas. Es cierto que a todos en este fútbol argentino -mediocre tirando a malo- les resulta más fácil hacerse fuerte con la gente de su lado, pero si Independiente quiere sacar diferencia con el resto, debe imponerse también afuera del Libertadores de América – Ricardo Enrique Bochini.









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