Ya no hay excusas (Columna de Opinión)

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La sensación de tranquilidad que brindo el triunfo entre semana por la Copa Sudamericana ante Argentinos, quedo rápidamente olvidada con otra actuación paupérrima ante un rival ordenado que supo establecer una superioridad demasiada expuesta a lo largo de los noventa minutos.

Realmente hay poco por analizar en el plano futbolístico, Independiente hizo todo mal y a partir de esa pobre actuación en lo colectivo es donde Arsenal supo vulnerar de una manera extremadamente fácil a un equipo que volvió a repetir  fallas en su funcionamiento.

Independiente es un conjunto previsible, sin capacidad de reacción en situaciones adversas y sin jugadores que impongan respeto desde la técnica o desde el temperamento.  Un equipo que carece de talento, sin alma, que no propone un juego ordenado y fundamentalmente no tiene ni un esquema definido ni los intérpretes  adecuados para elaborar un juego que coincida con la historia de este club.

Entonces es donde dentro del análisis de un partido para el olvido comienzan a aparecer factores externos que no hay que dejar de lado. Tal vez sea un balance prematuro pero en este comienzo paupérrimo en lo estadístico y en lo futbolístico habrá que pensar  en circunstancias creadas antes de comenzar el campeonato que hacen pensar en que el futuro posiblemente sea peor que el presente.

Dentro de una realidad que asusta, en donde se ha errado en todas las decisiones tomadas el partido del sábado ante Newell’s cobra ribetes de decisivo.

Lo único positivo dentro de esta situación es que peor no se puede jugar entonces probablemente la mejoría solo implique encontrar por lo menos un sistema de juego,  pero básicamente hay que empezar por cambiar la actitud porque si no es así la temporada para Independiente se terminará muy pronto.

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