Independiente empató 0-0 contra Instituto por la fecha 7 del Torneo Clausura y sigue sin ganar en el campeonato.
En dos semanas donde de lo que menos se habló fue lo futbolístico, el Rojo tuvo tiempo para cambiar el chip. Poder tomar el partido contra la Gloria como un punto de quiebre luego de un arranque paupérrimo de semestre. Sin embargo no hubo respuestas, sino todo lo contrario.
A la horrible actuación del equipo, también hay que sumarle que los jueces jugaron su partido. Fue pésimo el arbitraje de Luis Lobo Medina desde el campo de juego, al igual que Silvio Trucco en el VAR. Hicieron todo mal y le pusieron una piedra más en el camino al Rey de Copas para acercarse a la victoria, aunque este no haga nada para merecerlo. Lobo Medina comenzó con la omisión de una roja a Juan Franco tras un planchazo a Facundo Zabala a los 6 minutos del primer tiempo.
Luego, no expulsó a Francis Mac Allister, que en 22′ ya tendría que haberse marchado al vestuario por doble amarilla. Incluso lesionó a Felipe Loyola antes de ser reemplazado.
Ojo, que en el medio Rodrigo Rey evitó el 1-0 de los cordobeses al taparle un mano a mano a Matías Fonseca. Y para terminar parejito la primera parte, a los 44′ Damián Puebla le clavó los tapones a Zabala. 3 posibles tarjetas rojas omitidas.
Para el complemento, lo recomendable hubiera sido cambiar de canal (si todavía no se había hecho antes). Un cúmulo de imprecisiones, nervios, malas decisiones y arrogancia para jugar a la pelota. Como si esa solidaridad mostrada el campeonato pasado nunca hubiera ocurrido.
¿Dónde quedó ese Independiente? ¿Cuándo saldrá esa vergüenza deportiva de dentro? Hay muchos interrogantes, y por ahora hay pocas respuestas. El equipo juega terriblemente mal, no hay funcionamiento y se vuelve a Avellaneda sin patear al arco.